LOS OJOS DEL PERRO SIBERIANO los ojos del perro siberiano | Seite 50

Tincho_1712 XXXIII Todos los muertos están solos. Todos. Ezequiel en el cajón parecía más solo todavía. Tenía la soledad de los muertos, de todos los muertos, pero también, la soledad de la muerte joven. La soledad de una muerte negada por su familia. Alguien dijo una vez, no sé quién, que el SIDA es como la guerra, son los padres los que despiden a sus hijos. Ezequiel no tuvo esa suerte. La abuela y yo solamente lo acompañamos hasta el final. Cuando Ezequiel murió, papá estaba de viaje de negocios.