LOS OJOS DEL PERRO SIBERIANO los ojos del perro siberiano | Page 35

Tincho_1712 confesión de Mariano, lo que me animó a contárselo a pesar de haberme jurado no decírselo a nadie. —Ya sé por que están enojados con Ezequiel. Mariano me dedicó una mirada invitando a seguir. —Porque tiene SIDA. Se quedó en silencio, no preguntó nada. Yo lo imité. —Supongo que no lo vas a ver más —dijo al rato, como en un susurro. —Claro que lo voy a seguir viendo. Es mi hermano. Su cara se transfiguró, se puso roja. —No seas ridículo. Nunca fue tu hermano, durante años no te importó. No lo veas más, ¿no te das cuenta de que te podés contagiar? —Vos sos el ridículo, es imposible que me contagie. Mariano me miró indignado. —Es tarde —dijo, y se fue. La magia se había perdido. Nunca más volvió a mi casa.