Los cuadernos G y H de Burdeos CUADERNOS G Y H BURDEOS REVISADO | Page 84

84 instalaciones según los métodos más avanzados (informe Esquirol). Los recluidos estaban insta- lados en salas especiales y ya eran considerados como enfermos. Existía una sección para muje- res independiente de la de hombres con una higiene muy estricta y contaban con una farmacia. La custodia estaba encomendada a las monjas de Nevers; el Doctor Revolar era el responsable de los cuidados de los internados. El hospital ya no era un lugar de diversión para visitantes y únicamente se permitían visitas de familiares previa autorización de la dirección del centro. (12) Este dibujo mantiene en su crudeza el drama en el tratamiento del diferente calificado de loco porque su cabeza elabora realidades distintas a las de los demás y para proteger nuestras tranquilidades les encerramos, no sabemos convivir con lo que nos molesta o nos agrede aun cuando sea estéticamente. La estética que no se adecua, si es muy radical, a la nuestra tam- bién nos molesta y la rechazamos en ocasiones con métodos brutales, tal como muestra el dibujo. De pie, en una celda, pasa sus días en soledad, bajo la vigilancia permanente, tal como atestigua la silueta de la figura tras la ventana enrejada. El rostro, esos ojos saltones, esa mirada perdida, el gesto ajeno al lugar, son toda una lección de esa capacidad goyesca de apurar hasta el límite de la exquisitez en la construcción de rostros que expresen cualquiera de nuestros estados emociona- les o mentales. La postura de la cabeza y su construcción formal, donde los ojos son desorbitada- mente grandes, nos hablan de un expresionismo facial llevado a la eficacia narrativa de los que quiere mostrar. Las condiciones a las que sometemos a los locos y esa distancia que mantenemos hacia ellos que coadyuva a que su soledad sea más impenetrable y dice mucho del fracaso de nuestra manera de construir convivir cercano en ocasiones como el del dibujo que comentamos a un conmorir. (12 )Catálogo de la edición de Centro cultural Conde Duque de Madrid de 1986.