Los cuadernos G y H de Burdeos CUADERNOS G Y H BURDEOS REVISADO | Seite 54

54 se junta, a pesar de su edad, y que pasan bajo sus ventanas de la rue de la Croix Blanche, y se dirigen a los merenderos de Caudéran el martes de Carnaval o el Miércoles de Ceniza. -El entierro de la Sardina -El cojo y jorobado bailarín -El loco pícaro. Los bailes de disfraces eran numerosos en Burdeos, los más populares se hacían en los merende- ros; los más elegantes en el Grand-Théâtre. (10) Nos parece que la descripción de juntarse con los jóvenes es excesivo, dada la torpeza de la que habla Moratín a pesar de su entusiasmo y ganas de estar atento a todo, creo que el texto anterior está inserto en la corriente romántica que veía en Goya a una especie de juerguista redomado incorporándose vitalistamente a todas las fiestas populares en cualquier lugar y tiempo. Aspecto que en el plano de la fiesta popular el nunca negó, como confesaba a Zapater cuando comenzaba a entrar en el círculo reservado a quienes se codeaban con la aristocracia, que no terminaba de agradarle, echando de menos a la gente de su mundo. Además este tema lo había realizado ya en el cuaderno B-60 o álbum de Madrid (museo del Louvre), Dos hombres simulan cortar en dos con una sierra a una anciana calva y fea. Es la plasmación visual y caricaturesca de una tradición de origen andaluz, luego extendida por otras zonas peninsulares, según la cual, a mitad del periodo de Cuaresma, se descansaba un día de los rigores penitenciales, al que se denominaba “Día de la vieja” o “Partir la vieja”. En cualquier caso el dibujo muestra ese acto de una manera radicalizada al máximo dado que el serrucho ya lleva introducido en la anciana una parte considerable y el gesto del hombre no es nada de diversión y si de entrega la tarea con denuedo. También encontramos unos objetos de difícil interpretación tanto en los pies de la anciana como junto a sus manos. Los únicos que sí parecen divertirse son las figuras del fondo. Por lo que la sátira es clara, por medio de la exageración, ateniéndose a la le- tra, condena el espíritu que la mantiene. Pero sobre todo es otro soberbio dibujo lleno de maestría. (10)Catálogo de la edición de Centro cultural Conde Duque de Madrid de 1986.