Los cuadernos G y H de Burdeos CUADERNOS G Y H BURDEOS REVISADO | Página 266

266 y yo estube en el cuarto hasta dos minutos hantes, pero desde las 12 me faltaron las fuerzas para arrimarme a su cama a causa de la respiración fuerte del bientre; pues a las 12 y media acabó tan sereno y se quedo como el que duerme y hasta el médico se asombró de su valor; dice este que nada padeció; en esto bacilo. Molina se fue el 19 a Madrid y es el que se interesa en nuestra suerte y se encarga de saver si ay algo en el testamento, y que hablaría al hijo. Este le vió a Molina en Bayona, pues creyó encontrar vivo a su padre; ha benido ha berme 3 beces y después de haber recogido los cubiertos de plata, repetición y pistolas, me dijo que qué cuentas tenia su padre, y me dijo: como está Usted en un país extranjero, por si le combiene a Usted bolber al suyo, hay tiene Usted una cédula de mil francos y le queda a Usted las ropas y muebles. Esta es mi suerte, amigos mios; la casa estava pagada asta ultimos de este; me salí de la casa, pues dijo Molina que evitaria el padecer a los preparativos del entierro; estoy buscando casa, y en el interín quedo con la mayor ansia de saver de Ustedes en la mayor tristeza, aunque favorecida de los amigos. Oy se van los hijos a Madrid. No puedo decir más. Memorias de la pobre Rosario. Leocadia Zorrilla A Monsieur Monsieur Moratin.— Paris. A Monsieur Sánchez, Place du Theatre Francais número 28 pour remetre a Monsieur Zorrilla. Es de notar que en este testimonio de Leocadia en ningún momento se nombra el auxilio “espiri- tual” corriente en las casas de creyentes católicos de un sacerdote para esos instantes últimos. No tenemos constancia por tanto de ningún acto religioso oficial en el momento mismo de su muerte, aunque si consta el sepelio religioso previo a su enterramiento.