Los cuadernos G y H de Burdeos CUADERNOS G Y H BURDEOS REVISADO | Page 248

248 Este terrible dibujo es una prueba inequívoca del expresionismo de una parte de la última pro- ducción goyesca. Acentúa los gestos, exagera las formas, descompone el conjunto, lo torsiona para que de ello emerja una figura en pleno desgarro de desesperación. Un rostro que recuerda a Saturno en las Pinturas Negras. El hombre mantiene sus brazos distorsionados uno adelante como si estuviera tocando o agarrando sus genitales mientras el otro parece ir a la parte trasera de los glúteos en una descomposición que aumenta la expresividad de un tronco, que al inclinarse obliga a la cabeza a avanzar hacia adelante y quedar hundida. La figura así encogida y sentada en un rincón como mínimo sombrío, grita con fuerza animali- zada su propia tragedia. Una imagen de la represión física a la que sometemos a los diferentes, a los no convencionales. Es tal vez de todos los dibujos realizados en Burdeos el menos ambiguo, el que nos traslada el infortunio bestial, terrible, de un ser desquiciado por la desesperación vivida en el abandono de un cubículo. Una muestra más de su preocupación por los efectos devastadores de las conductas ajenas a la norma. Cuando se observa el rostro, la posición de la cabeza hundida entre los hombros, el gesto de los ojos desorbitados, la boca en volcán de grito, el brazo izquierdo metido en la entrepierna con rotundidad, te sientes atrapado dolorizado con ese ser. Imagen de lo brutal que puede llegar a ser una existencia poblada de fantasmas devoradores. Una imagen del sufrimiento al que pueden conducir ciertas enfermedades transformando la serenidad de las formas en una animalidad dolorizada que derrumba al ser y lo convierte en drama insoportable. (35) Catálogo de la edición de Centro cultural Conde Duque de Madrid de 1986.