Los cuadernos G y H de Burdeos CUADERNOS G Y H BURDEOS REVISADO | Page 236
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Hasta aquí la simple explicación oficial del Museo del Prado, que aunque asiente la fascinación
de Goya por el nuevo invento no parece que podamos dar por válida la que también me parece
simplista explicación rayana en la simpleza. No sé qué razones han llevado al Museo del Prado
a esta nota o reseña oficial, pues creo que estamos ante un nuevo juego goyesco.
Igual que le pudo fascinar el invento, le interesa el malabarista que se recorta nítidamente, pero
que lo ha puesto boca abajo. Es esta posición casual? Por qué eligió esa y no otra? No sería para
darnos la visión de un mundo en el que todo estaba poniéndose boca abajo y patas arriba, un
mundo cambiante del que él estaba siendo testigo, como va atestiguando en varios de los dibujos
de estos dos álbumes.
Un mundo que seguía enfrentando brutalidades y violencia, maltrato a locos y mujeres, duelos
sangrientos, una caterva de monjes ociosos pero también un mundo en que se habrían paso nuevos
métodos de desplazamiento sobre ruedas, nuevos objetos que se iban acercando a la visión cine-
matográfica, y donde estaba a punto de llegar la fijación de imágenes en daguerrotipos solo unos
años después de su muerte.
Por tanto, creo que lo que Goya nos muestra es ese mundo patas arriba que se nos viene encima,
con el telégrafo como palabra o invento que lo ejemplifica en este caso.
Al fondo, dentro de un trazado oscuro, emerge una silueta de apariencia confusa, pues lo mismo
puede ser un monje o una mujer que tiene en su brazos unos niños (?). De ser un monje –represen-
tación de lo retrógrado- el dibujo estaría más cercano a la interpretación que propongo.
De cualquier manera Goya vuelve a sorprendernos con otra imagen de su particular chistera, que
sigue haciendo gala del Aun aprendo, ese estar atento al asombro y la sorpresa e incluso como
dice Escohotado a la ciencia.
H-55 NO LOCALIZADO