Los cuadernos G y H de Burdeos CUADERNOS G Y H BURDEOS REVISADO | Page 222

222 la suficiente calidad para valorarlo más adecuadamente, todo él transpira la parte más sensible de Goya, la más dulce, ese ser tierno que mira desde la altura privilegiada de un tiempo aliado con la suerte de una sordera completa, le llevan a cotas de bisturí sanador y escrutador con la que es capaz de conmovernos con imágenes de niños o mujeres, en este caso madre joven, que rebosan sano vitalismo, ternura gozosa, esos pequeños momentos de alegría que decía Benedetti con lo que en ocasiones la vida te regalaba. Un remanso de albor luminoso ante tanta sombra como las que ha ido viviendo y retratando en el transcurso de sus años. Es otro dibujo de sutilezas, donde el aroma del goce impregna cada trazo. El dulce gesto de la mujer, ese relajo de un cuerpo distendido, despreocupado de todo cuanto no sean las dos criaturas, es un canto a la plenitud del instante. El dibujo traspasa las fronteras del grafismo para hacerse certeza cierta de instante, retazo de placer sin más. Rescoldo de luz, primavera de sonrisa.