Los cuadernos G y H de Burdeos CUADERNOS G Y H BURDEOS REVISADO | Page 204
204
las arrugas, en connivencia con lentitudes, van creando una orografía modelada de recuerdos
vividos en la seguridad del no retorno, de una despedida final.
Hay en el dibujo una cosa que nos confunde, pues bajo las manos aparecen dos líneas más mar-
cadas que podrían estar relacionadas con un rosario, con lo que la anciana estaría rezando, pero
creemos que debe tratarse de la propia toca o manto que cubre su espalda y pecho y lo que real-
mente hace es mirar a través de una lupa la propia imagen reflejada en el espejo. Una imagen
de un rostro evidentemente más joven. No hay por qué aceptar la “mentira” del espejo, hay que
simular que lo que vemos en él no va con nosotros, hay que alejar lo obvio de la realidad reflejada.
Precisión, observación y delicadeza ayudan a crear este hermoso y entrañable dibujo. Soledad re-
flejada, simulación y disimulo dialogando, con la sombra del espejismo de un tiempo acurrucado
y silencioso que obra su propia misión: acercarnos al olvido.