Los cuadernos G y H de Burdeos CUADERNOS G Y H BURDEOS REVISADO | Seite 172
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parece estar examinando a un incauto enfermo (un clérigo de mayor dignidad como indica el
solideo que cubre la cabeza y la muceta de canónigo de obispo) regañándole, de ahí los gestos de
sus manos una de ella junto al rostro y la otra en la cabeza. El otro mientras es explorado por
un médico parece aguantar la bronca con cierta pasividad amedrentada. Ambas figuras están
realizadas con trazos enérgicos, seguros, sin titubeos.
El segundo plano de acción lo componen otras dos figuras que parecen sonreír divertidas con la
escena que se desarrolla delante de ellos, su tratamiento es solamente de líneas ejecutadas con
menor fuerza para dar la sensación de alejamiento. La sorna que manifiestan estas figuras para
mi dan la clave interpretativa, junto al arcón que está esbozado a la derecha, aludiendo a que
la acción no es gratuita. Tal vez se trate de un “sacamuelas” que examina a la figura a la que
el “médico” va a sacarle no solo las muelas sino el dinero según el acervo popular, es por ello que
los compinches de atrás sonríen divertidos. El hecho de ser clérigos ahonda aún más la crítica,
situándola en una acerada alusión a la vida de engaño y abuso de la ignorancia ajena aún tra-
tándose de religiosos. De las dos cabezas de atrás una parece de un individuo ricamente vestido
que incluso mantiene un cierto parecido con Goya, la otra se asemeja más a algunos de esos per-
sonajes ancianos profusamente dibujados.
Se trataría por tanto de aprovechar la alusión al falso dentista que se aprovecha del incauto no
sólo para quitarle las muelas sino su fortuna como hemos señalado. Una visión irónica de la pi-
caresca popular. Yo propondría por tanto otro título posible: El sacamuelas.
Es un dibujo de vida vibrante de fuerte atracción visual. De nuevo Goya dibujante en estado puro,
con plena potencia satírica y dibujística pese a la edad. De nuevo también la presencia de perso-
najes de edad madura rayando la ancianidad. En este caso personas propicias a este saqueo a sus
arcas precisamente por los achaques propios de esa edad.