Los cuadernos G y H de Burdeos CUADERNOS G Y H BURDEOS REVISADO | Page 130
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ras en movimiento con algarabía de estandartes y trompetas. Mientras van en procesión por las
calles, se azotan la espalda desnuda hasta que sangran, un acto de penitencia bárbaro que los
reformadores intentaron sin éxito prohibir.
En una extraña composición, traza una línea diagonal que cruza de la parte media de la izquier-
da hacia el extremo derecho en su parte baja, con ello consigue hacernos entender que los disci-
plinantes atraviesan un paraje-calle donde van realizando su ritual sanguinolento y macabro.
Una pervivencia que aún continúa en este siglo en nuestro país, como muestra inequívoca de por
dónde andamos.
Frente a la masa oscura, en la que se supone van los encapuchados de la procesión, adivinamos
unos rostros cuasi cuervos. Destacan con claridad las espaldas y los cuerpos de los dos hombres
que se flagelan; el primero de ellos de perfil muestra el látigo o cuerda con el que se dará el castigo
que le “ayude” a expiar sus culpas, una aberración consentida y promovida por las jerarquías
eclesiásticas. Una manera de seguir controlando las emociones íntimas de los sectores populares a
través de fomentar el sentimiento de culpa. Pero lo grave es , doscientos años después de que Goya
realizara este dibujo, las situaciones de culpa por parte de unos y de control por parte de otros no
parecen tener fin.