Los cuadernos G y H de Burdeos CUADERNOS G Y H BURDEOS REVISADO | Page 122

122 obra La verbena (1927) del Museo Reina Sofía de Madrid, que incluye un par de muchachas con alas ave y una con alas de mariposa (ángelas). Es por tanto un tema ampliamente representado, sin embargo, Goya le da una vuelta de tuerca utilizando su habitual tono grotesco y absurdo, de contenido directo, crítico y mordaz, surrealista a veces y como en otras figuras, el toro está dotado de unas ligeras alas de mariposa y permanece en el aire observado por rostros caricaturescos, provistos también de alas de mariposa y reitera en este dibujo la deseada condición de volar que tantas veces aplicó a muchos de sus personajes, incluso el propio toro (E- 20, Vuelan, vuelan o/y Fiesta en el aire). Lejos de mostrar una imagen del mundo taurino real, representa una escena absurda en la que introduce el habitual elemento de desasosiego que había caracterizado sus anteriores escenas de toros. Con las patas abiertas de forma inestable, dotado de unas ligeras alas de mariposa y de un anómalo pene, el toro permanece en el aire sobrevolado por rostros caricaturescos, provistos también de alas de mariposa, que parecen reírse burlonamente de su ridícula condición. El vuelo como metáfora de la inestabilidad, la irracionalidad humana y la inconstancia de la Fortuna está presente en numerosas obras de Goya. Como sucede en Volaverunt con el carácter misterioso de esta estampa de los Disparates, cuyo significado quizá no sea más que la representación de un sueño perenne de la Humanidad. En este mismo sentido se entienden dos dibujos realizados en Burdeos: Dédalo viendo caer a su hijo Ícaro, ejemplo de la imposibilidad humana de materia- lizar los sueños y el precio a pagar en esa osadía, y El perro volante, donde a modo de fábula se insiste en lo grotesco de esta pretensión voladora. Probablemente en Goya anidara el deseo de volar como un elemento poético de liberación, de superar la gravedad, un anhelo que nos viene desde el principio de los tiempos en supimos de nuestra limitación como especie al ver a las aves, no lo sabemos, lo que si podemos es contemplar su hermoso dibujo, su plural exuberancia creativa.