Los cuadernos G y H de Burdeos CUADERNOS G Y H BURDEOS REVISADO | Page 112
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nuestra bajeza moral, donde el crimen y el robo dan noticia de lo que somos capaces por sobrevi-
vir, cuando encontramos a otros que sencillamente tienen lo que nosotros queremos o necesitamos,
esa versión depredadora y en este caso asesina que en demasiadas ocasiones nos acompaña es la
que ha dibujado para ampliar su mosaico del mundo.
Goya nos trae a primer plano el drama que con demasiada frecuencia se vivía en las zonas
rurales, esos dramas donde afrentas ancestrales del clan eran vengadas por otros miembros en
cuanto la ocasión la consideraran propicia, pero además están las riñas y violencia por las lindes,
por las herencias, por el honor (recordemos Fuenteovejuna, el Alcalde de Zalamea o La tierra
de Alvargonzález de nuestra literatura) por el hambre, que acababan en demasiadas ocasiones
en trágicos sucesos. Sucesos que rompían esa visión romántica que los urbanitas solemos tener a
veces del idílico mundo rural, donde la envidia cainita reside y crece cuando la miseria es patente,
tal como escribiera Antonio Machado en el poema el Dios Ibero.
Un hombre cargado con un animal (perro-lobo-zorro?) se dirige con una ligera sonrisa al indi-
viduo ahorcado sin que dé muestras de ninguna conmiseración. La figura del ahorcado pesa sin
vida, está plomizada hacia el suelo. Ese tronco seco tan simbólico y tan utilizado en sus Desastres,
esa figura del individuo que probablemente ha colaborado al crimen y las figuras del fondo que
asisten desde lejos a la escena y entre las que parece adivinarse la silueta de un religioso con mitra
obispal, nos remiten al mejor Goya. Ese ser humano que no se cansa de mostrarnos nuestro espejo
como especie, nuestras acciones incluso entre el propio pueblo, capaz de gestos como el que repre-
senta. Un dibujo que nos devuelve las imágenes que vemos en muchos de los telediarios televisivos,
en las películas cinematográficas, pero con la eficacia aplastante de un solo fotograma.
(17) Catálogo de la edición de Centro cultural Conde Duque de Madrid de 1986 .