Todo empezó cuando los abuelos de Andrés le regalaron 500 euros.
Primero le pareció una idea estupenda, pero después se dio cuenta de
que podría causarle algo malo. Andrés se imaginaba en lo que habría
podido gastar el dinero, pero, de todas formas, pensó que para comprar
lo que deseaba, tenía que ganar más.
En segundo lugar, él empezó a vender droga a los estudiantes de su
escuela. Así que se volvió popular en su carrera de traficante. Todos los
días él gastaba mucho dinero para comprar droga de otros traficantes de
la ciudad; viviendo con el miedo de no lograr venderla toda. Como
consecuencia de este estrés, encontró consuelo en hacer uso de
sustancias estupefacientes.
Tres meses después, a Andrés toda la vida le parecía un apagón, del
que él no podría salir. Todos los días le parecían iguales, tanto que no se
acordaba de lo que había ocurrido los días antes. Era al capitulo final de
su propia vida. Todo estaba negro. Sus padres lo encontraron muerto en
el suelo de su cuarto, el 25 de diciembre de 2013.
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