"Lo confieso: ¡no puedo vivir sin ti!" Curso 2016/17 | Page 51

acaricies poniendo su cabeza en tus rodillas y luego se tumba de espaldas con las patas arriba para que le rasques el vientre. Cuando está enfermo, tenemos que llevarlo al veterinario. Te regalan un perro que te molesta durante tus deberes. Te regalan el dolor de pagar la perrera para ir de vacaciones. Cuando va envejeciendo, nos damos cuenta de que el tiempo pasa rápido y que un día ya no estará aquí. Te regalan el dolor a separarte de él porque lo quieres, lo has querido y lo seguirás queriendo. Queremos detener el tiempo para disfrutar los momentos con él. No te regalan un perro, tú eres el regalado. A ti te ofrecen para el cumpleaños del perro. 51