"Lo confieso: ¡no puedo vivir sin ti!" Curso 2016/17 | Page 36

saberlo todo sobre todo el mundo. Eres un arma que dispara preguntas: “¿Dónde estabas?” “¿Con quién? “¿Qué hacías?” Te regalan la tendencia a volverte loca. A menudo, piensas que tu móvil está sonando y te tomas un berrinche buscándolo. Al fin, no has recibido ninguna llamada. Te regalan también un fuerte síndrome de abstinencia y cuando no tienes señal, te sientes huérfano, abandonado. Además, cuando te regalan un móvil, te regalan un mundo de incomunicación: cuando estás con tus amigos y prefieres mirar tu móvil: estáis juntos sin estar juntos. Así - por encima cuando estás con tu familia - te regalan la falta de respeto. Te vuelves egoísta. No solo te regalan un móvil, sino también una pérdida de tiempo. Imagina todas las horas que pasas mirando la pantalla en vez de vivir tu vida.Te regalan la vergüenza que suene en clase y que el profesor te lo quite por el reglamento y tienes que ir a buscarlo después al despacho de tu consejero del instituto. Te regalan el miedo a perderlo y a recibir una bronca, el deber de responder cuando tu madre te llama si no le da un ataque de nervios, la obligación de no romperlo y tampoco perderlo porque tu madre te mata. 36