Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se caiga
al suelo y se rompa; te regalan el terror de perder tus datos y fotos
importantes; el miedo a que se revele tu vida personal y no puedas hacer
nada; de no poder llamar a tus amigos porque no sabes los números de
teléfono; te regalan la sensación de que si pierdes tu agenda, eres
impotente; de no saber cómo vas a despertarte sin tu móvil; de que si no
tienes ni móvil ni reloj entonces no sabes la hora. De que no puedan
informarte si, por ejemplo, ocurre algo o no pueden ir a una cita.
Pero ¡no pasa nada! Tu vida entera, aún tangible, concreta, fea, triste
o maravillosa seguirá sin el móvil, incluso tal vez más verdadera.
104