Trovadores y juglares: Guillermo de Cabestany
I
La dulce ansia
que me da el amor a menudo,
mujer, me hace decir
de vos muchos versos agradables.
Pensando contemplo
vuestro cuerpo amado y gentil,
el cual deseo
mas no hago evidente.
Y aunque me desencamino
por vos, no reniego de vos,
que siempre os suplico
con amor fiel.
Señora en quien la belleza brilla,
muchas veces me olvido de mí,
cuando os alabo y os pido.
II
Que siempre me deteste
el amor que os prohíbe a mí
si alguna vez el corazón desvío
hacia otro afecto.
Me habéis tomado la sonrisa
y dado pesar:
más grave martirio
ningún hombre siente;
porque yo más anhelo
que a ninguna otra cosa que en el mundo esté
rehúso e ignoro
y maltrato en apariencia;
todo lo que hago por temor
y de buena fe
de tener, incluso cuando no os veo.
AUTOR: Arcipreste de Hita
ÉPOCA: Época medieval (1330)
DE QUÉ TRATA: Relata de cómo el Arcipreste se enamora de una mujer llamada doña Cruz que acaba entendiéndose con Ferrán o Fernando García, el mensajero del arcipreste. Después habla del planeta en el que los hombres nacen.
LO MÁS IMPORTANTE: Habla mucho de amar a Dios y que es lo más importante para el autor, como transmite claramente.