Literatura BDSM Cincuenta sombras más oscuras | Page 398

20 Te casarás conmigo? —susurra, incrédulo. Yo asiento, nerviosa, ruborizada y ansiosa, y sin creer apenas su reacción… la de este hombre al que creí que había perdido. ¿Cómo puede no entender cuánto le quiero? —Dilo —me ordena en voz baja, con una mirada intensa y ardiente. —Sí, me casaré contigo. Inspira profundamente y de repente me coge en volandas y empieza a darme vueltas alrededor del salón de un modo muy impropio de Cincuenta. Se ríe, joven y despreocupado, radiante de una alegría eufórica. Yo me aferro a sus brazos, sintiendo cómo sus músculos se tensan bajo mis dedos, y me dejo llevar por su contagiosa risa, aturdida, confundida, una muchacha total y perdidamente enamorada de su hombre. Me deja en el suelo y me besa. Intensamente, con las manos a ambos lados de mi cara, y su lengua insistente, persuasiva… excitante. —Oh, Ana —musita pegado a mis labios, y eso me enciende y hace que todo me dé vueltas. Él me quiere, de eso no tengo la menor duda, y disfruto del sabor de este hombre delicioso, este hombre al que creí que nunca volvería a ver. Su felicidad es evidente —le brillan los ojos, sonríe como un muchacho—, y el alivio que siente es casi palpable. —Pensé que te había perdido —murmuro, todavía abrumada y sin aliento por ese beso. —Nena, hará falta algo más que un 135 averiado para alejarme de ti. —¿135? —El Charlie Tango. Es un Eurocopter EC135, el más seguro de su gama. Una emoción sombría cruza fugazmente por su rostro, distrayendo mi atención. ¿Qué me oculta? Antes de que pueda preguntárselo, se queda muy quieto y baja los ojos hacia mí con el ceño fruncido, y por un segundo creo que va a contármelo. Observo sus ojos grises, pensativos. —Un momento… Me diste esto antes de que viéramos a Flynn —dice sosteniendo el llavero, con expresión casi horrorizada. Oh, Dios, ¿adónde quiere ir a parar con esto? Yo asiento, inexpresiva. Abre la boca. Yo me encojo de hombros a modo de disculpa. —Quería que supieras que dijera lo que dijese Flynn, para mí nada cambiaría.