Literatura BDSM Cincuenta sombras más oscuras | Page 370

La expectación carnal entre ambos no para de crecer. Él es muy bueno en eso. En hacerme esperar. En preparar la situación. Entre bocados, coloca la mano sobre su muslo, muy cerca de la mía, pero sin tocarme, solo para incitarme más. ¡Cabrón! Por fin me termino la comida y dejo el tenedor y el cuchillo en el plato. —Buena chica —murmura, y esas dos palabras suenan muy prometedoras. Le miro con el ceño fruncido. —¿Ahora qué? —pregunto con un pellizco de deseo en el vientre. Oh, cómo ansío a este hombre. —¿Ahora? Nos vamos. Creo que tiene usted ciertas expectativas, señorita Steele. Las cuales voy a intentar complacer lo mejor que sé. ¡Uau! —¿Lo… mejor… que sabes? —balbuceo. Dios santo. Él sonríe y se pone de pie. —¿No hemos de pagar? —pregunto, sin aliento. Él ladea la cabeza. —Soy miembro de este club, ya me mandarán la factura. Vamos, Anastasia, tú primero. —Se hace a un lado y yo me levanto para salir, consciente de que no llevo bragas. Él me contempla con su turbia e intensa mirada, como si me desnudara, y yo me regodeo en resultarle sensual. Este hombre guapísimo me desea: eso hace que me sienta tan sexy… ¿Disfrutaré siempre tanto con esto? Me paro deliberadamente delante de él y me aliso el vestido por encima de los musl