Literatura BDSM Cincuenta sombras más oscuras | Page 344
Él asiente arqueando las cejas, sorprendido. Mia pestañea repetidamente y
le da la mano.
—Encantado de conocerte —murmura Ethan con delicadeza, y Mia, sin
palabras por una vez, vuelve a pestañear y se sonroja.
Oh vaya. Me parece que es la primera vez que la veo ruborizarse.
—Yo no puedo salir a comer —digo débilmente—. Pero Ethan ha aceptado
acompañarte, si te parece bien. ¿Podríamos quedar nosotras otro día?
—Claro —dice Mia en voz baja.
Mia hablando en voz baja, vaya una novedad.
—Sí. Ya me ocupo yo de ella. Hasta luego, Ana —dice Ethan, y le ofrece el
brazo a Mia.
Ella acepta con una sonrisa tímida.
—Adiós, Ana. —Mia se vuelve hacia mí y dice sin palabras, con un guiño
exagerado—: ¡Oh, Dios mío!
¡Le gusta! Les despido con la mano mientras salen del edificio. Me
pregunto cuál será la actitud de Christian con respecto a las citas de su hermana.
Pensar en eso me inquieta. Ella tiene mi edad, de manera que no puede oponerse,
¿verdad?
Pero es que estamos hablando de Christian. Mi fastidiosa subconsciente ha
vuelto, con su expresión severa, su rebeca de punto y el bolso colgado del brazo.
Sacudo la cabeza para deshacerme de esa imagen. Mia es una mujer adulta y Christian
puede ser una persona razonable, ¿o no? Desecho esa idea y vuelvo al despacho de
Jack… esto… a mi despacho, para preparar la reunión.
A las tres y media ya estoy de vuelta. La reunión ha ido bien. Incluso he
conseguido que me aprueben los dos manuscritos que he propuesto. Estoy emocionada.
Sobre mi escritorio hay una enorme cesta de mimbre llena de unas
maravillosas rosas de color blanco y rosa pálido. Uau… solo ya el aroma resulta
cautivador. Cojo la tarjeta y sonrío. Sé quién las envía.
Felicidades, señorita Steele
¡Y lo has hecho todo tú sola!
Sin ayuda de tu muy amigo, compañero y megalómano presidente
Te quiero
Christian
Saco la BlackBerry para escribirle.
De: Anastasia Steele
Fecha: 16 de junio de 2011 15:43
Para: Christian Grey
Asunto: El megalómano…
… es mi tipo de maníaco favorito. Gracias por las preciosas flores. Han
llegado en una enorme cesta de mimbre que me hace pensar en picnics y mantitas.