Literatura BDSM Cincuenta sombras liberadas | Página 84

Es incómodo. Al oír sus palabras crecen las espirales de mi interior y todos los músculos que tengo por debajo de la cintura se tensan una vez más. —Fóllame entonces. —Le beso la comisura de la boca. Le deseo. Ahora. Esa persecución en el coche ha sido excitante. Demasiado excitante. Aterradora. Y el miedo ha desencadenado mi libido. Se echa un poco atrás para mirarme con los ojos oscuros y entrecerrados. —¿Aquí? —me pregunta con la voz ronca. Se me seca la boca. ¿Cómo puede excitarme así solo con una palabra? —Sí. Te deseo. Ahora. Ladea la cabeza y me mira durante unos segundos. —Señora Grey, es usted una descarada —me susurra después de lo que a mí me ha parecido una eternidad. Me agarra la nuca con la mano que tiene enredada en mi pelo para mantenerme quieta y su boca cubre la mía una vez más, esta vez con más fuerza. Con la otra mano me acaricia el cuerpo hasta llegar al culo y sigue bajando hasta medio muslo. Cierro los dedos entre su p V