Literatura BDSM Cincuenta sombras liberadas | Page 72
—Aunque estés gorda.
Me besa de nuevo, más apasionadamente esta vez, y yo cierro las manos en su pelo, apretándole contra mí.
Nuestras lenguas se entrelazan en un baile lento y sensual. Cuando el ascensor suena y se para en el ático, los
dos estamos sin aliento.
—Muy feliz —murmura.
Su sonrisa es más sombría ahora y sus ojos entornados ocultan una promesa lasciva. Sacude la cabeza para
recuperar la compostura y me lleva hasta el vestíbulo.
—Bienvenida a casa, señora Grey. —Vuelve a besarme, más castamente, y me dedica la sonrisa patentada
de Christian Grey con todos sus gigavatios. Los ojos le bailan de alegría.
—Bienvenido a casa, señor Grey. —Yo también sonrío con el corazón lleno de felicidad.
Creía que Christian me iba a bajar aquí, pero no. Me lle fG&l: