Literatura BDSM Cincuenta sombras liberadas | Página 62

sexo, está dispuesto a contármelo. Siento que me abraza un poco más fuerte, pero esa es su única respuesta. No va a hablar. La inspiración me surge de repente. —Prometo serte fiel en la salud y en la enfermedad, en lo bueno y en lo malo y en las alegrías y en las penas —le digo en un susurro. Se queda petrificado. Solo abre mucho sus ojos insondables y me mira mientras sigo recitando los votos matrimoniales. —Y prometo quererte incondicionalmente, apoyarte para que consigas tus objetivos y tus sueños, honrarte y respetarte, reír y llorar contigo, compartir tus esperanzas y tus sueños y darte consuelo en momentos de necesidad. —Me detengo deseando que me hable. Sigue observándome con los labios abiertos, pero no dice nada—. Y amarte hasta que la muerte nos separe —finalizo con un suspiro. —Oh, Ana… —susurra y vuelve a moverse para que quedemos el uno al lado del otro, lo que rompe nuestro precioso contacto. Me acaricia la cara con el dorso de los nudillos—. Prometo cuidarte y mantener en lo más profundo de mi corazón esta unión y a ti —susurra de nuevo, con la voz ronca—. Prometo amarte fielmente, renunciando a cualquier otra, en lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad, nos lleve la vida donde nos lleve. Te protegeré, confiaré en ti y te guardaré respeto. Compartiré contigo las alegrías y las penas y te consolaré en tiempos de necesidad. Prometo que te amaré y animaré tus esperanzas y tus sueños y procuraré que estés segura a mi lado. Todo lo que era mío, es nuestro ahora. Te doy mi mano, mi corazón y mi amor desde este momento y hasta que la muerte nos separe. Se me llenan los ojos de lágrimas. Su expresión se suaviza y me mira. —No llores —murmura deteniendo una lágrima con el pulgar y enjugándomela. —¿Por qué no hablas conmigo? Por favor, Christian. Cierra los ojos como si estuviera soportando un gran dolor. —Prometí darte consuelo en momentos de necesidad. Por favor, no me hagas romper mis votos —le suplico. 7W7