Literatura BDSM Cincuenta sombras liberadas | Page 412
correcto.
Me da una palmadita en el pelo también y yo me quedo muy quieto y abrazo fuerte la mantita. Papi no me
hace daño.
—Papi, mira mi dibujo. —Lelliot se enfada cuando papi habla conmigo. Lelliot se enfada conmigo. Yo
pego a Lelliot cuando se enfada conmigo. Mi nueva mami se enfada conmigo si lo hago. Lelliot no me pega a
mí. Lelliot me tiene miedo.
Las luces del árbol son bonitas.
—Ven, te lo voy a enseñar. El ganchito va por el pequeño agujero y después ya puedes colgarlo del árbol.
—Mami pone el a-dor… a-dor-no rojo en el árbol—. Toma, inténtalo con la campanita.
La campanita suena. La agito. Tiene un sonido alegre. La vuelvo a agitar. Mami sonríe. Una gran sonrisa.
Una sonrisa especial para mí.
—¿Te gusta la campanita, Christian?
Digo que sí con la cabeza y vuelvo a agitar la campana. Tintinea alegremente.
—Tienes una sonrisa preciosa, querido. —Mami sonríe y se limpia los ojos con la mano. Me acaricia el
pelo—. Me encanta ver tu sonrisa. —Baja la mano hasta mi hombro. No. Me aparto y abrazo mi mantita.
Mami parece triste y después feliz. Me acaricia el pelo—. ¿Ponemos la campanita en el árbol?
Mi cabeza le dice que sí.
—Christian, tienes que avisarme cuanto tengas hambre. Puedes hacerlo. Puedes coger la mano de mami,
llevarme hasta la cocina y señalar. —Me señala con el dedo. Tiene la uña brillante y rosa. Es bonita. Pero no
sé si mi nueva mami está enfadada o no. Me he acabado toda la cena. Macarrones con queso. Estaban ricos
—. No quiero que pases hambre, cariño, ¿vale? ¿Quieres un helado?
Mi cabeza dice: ¡sí! Mami me sonríe. Me gustan sus sonrisas. Son mejores que los macarrones con queso.
El árbol es bonito. Me pongo de pie, lo miro y abrazo mi mantita. Las luces parpadean y todas tienen colores
diferentes. También los a-dor-nos son todos de colores. Me gustan los azules. Y encima del árbol hay una
estrella grande. Papi cogió a Lelliot en brazos y él puso la estrella en el árbol. A Lelliot le gusta poner la
estrella en el árbol. Yo también quiero poner la estrella en el árbol… pero no quiero que papi me coja para
levantarme. No quiero que me coja. La estrella brilla y suelta destellos.
Al lado del árbol está el piano. Mi nueva mami me deja tocar las teclas blancas y negras del piano. Blancas
y negras. Me gusta el sonido de las blancas. El sonido de las negras está mal. Pero me gusta el sonido de las
negras también. Voy de las blancas a las negras. Blancas a negras. Negras a blancas. Blanca, blanca, blanca,
blanca. Negra, negra, negra, negra. Me gusta el sonido. Me gusta mucho.
—¿Quieres que toque para ti, Christian?
Mi nueva mami se sienta. Toca las blancas y las negras y salen canciones. Pisa los pedales de abajo. A
veces se oye alto y a veces bajo. La canción es alegre. A Lelliot le gusta que mami cante también. Mami
canta algo sobre un patito feo. Mami hace un sonido de pato muy divertido. Lelliot también hace el ruido y
agita los brazos como si fueran alas y los mueve arriba y abajo como un pájaro. Lelliot es divertido.