Literatura BDSM Cincuenta sombras liberadas | Page 312

x Anastasia Grey Editora de SIP ¿Cuándo se lo voy a contar? ¿Esta noche? ¿Tal vez después del sexo? Tal vez durante el sexo. No, eso puede ser peligroso para los dos. ¿Cuando esté dormido? Apoyo la cabeza en las manos. ¿Qué demonios voy a hacer? —Hola —dice Christian con cautela cuando subo al todoterreno. —Hola —le susurro. —¿Qué pasa? —Me mira con el ceño fruncido. Niego con la cabeza cuando Taylor arranca y se dirige al hospital. —Nada. —¿Tal vez ahora? Podría decírselo ahora que estamos en un espacio reducido y con Taylor. —¿El trabajo va bien? —sigue intentándolo Christian. —Sí, bien, gracias. —Ana, ¿qué ocurre? —Ahora su tono es más duro y yo me acobardo. —Solo que te he echado de menos, eso es todo. Y he estado preocupada por Ray. Christian se relaja visiblemente. —Ray está bien. He hablado con mi madre esta tarde y está impresionada por su evolución. —Christian me coge la mano—. Vaya, qué fría tienes la mano. ¿Has comido? Me ruborizo. —Ana… —me regaña Christian preocupado. Bueno, no he comido porque sé cómo te vas a poner cuando te diga que estoy embarazada… —Comeré esta noche. No he tenido tiempo. Niega con la cabeza por la frustración. —¿Quieres que añada a la lista de tareas del equipo de seguridad la de cerciorarse de que mi mujer coma? —Lo siento. Ya comeré. Es que ha sido un día raro. Por el traslado de papá y todo eso… Aprieta los labios hasta formar una dura línea, pero no dice nada. Yo miro por la ventanilla. ¡Cuéntaselo!, me susurra entre dientes mi subconsciente. No. Soy una cobarde. Christian interrumpe mis pensamientos. —Puede que tenga que ir a Taiwan. —Oh, ¿cuándo? —A final de semana o quizá la semana que viene. —Vale. —Quiero que vengas conmigo. Trago saliva. —Christian, por favor. Tengo un trabajo. No volvamos a resucitar otra vez esa discusión.