Literatura BDSM Cincuenta sombras liberadas | Page 310
—¿Adónde vamos, señora Grey? —me pregunta.
—A Seattle Independent Publishing. —Me acomodo en el asiento de atrás del coche, cierro los ojos y
apoyo la cabeza en el reposacabezas. Debería estar feliz. Sé que debería estar feliz. Pero no lo estoy. Es
demasiado pronto. Mucho más que demasiado pronto. ¿Qué va a pasar con mi trabajo? ¿Qué voy a hacer con
Seattle Independent Publishing? ¿Y qué va a ser de Christian y de mí? No. No. No. Vamos a estar bien. Él va
a estar bien. Le encantaba Mia cuando era un bebé, recuerdo que Carrick me lo dijo, y también la adora
ahora. Tal vez debería avisar a Flynn… Quizá no debería decírselo a Christian. Quizá… quizá debería
ponerle fin. Freno mis pensamientos, alarmada por la dirección que están tomando. Instintivamente bajo las
manos para colocarlas protectoramente sobre mi vientre. No. Mi pequeño Bip. Se me llenan los ojos de
lágrimas. ¿Qué voy a hacer?
Una imagen de un niño pequeño con pelo cobrizo y brillantes ojos grises corriendo por el prado en la casa
nueva aparece en mi mente, tentándome y llenándome la cabeza de posibilidades. Ríe y chilla encantado
mientras Christian y yo le perseguimos. Christian le coge en brazos y le levanta para hacerle girar y después
le lleva apoyado en la cadera mientras los dos vamos caminando de la mano hasta la casa.
La imagen se deforma en Christian apartándose de mí con expresión de disgusto. Estoy gorda y tengo el
cuerpo raro, con el embarazo muy avanzado. Camina por la larga sala de los espejos, alejándose FR