Literatura BDSM Cincuenta sombras liberadas | Página 305
—Creo que ya le he dicho que prefiero hacer las cosas en persona. Y así aprovecho para visitar a mi tía
abuela, que vive en Portland. Dos pájaros de un tiro… —El rostro de Clark permanece impasible e
imperturbable ante el mal humor de mi marido.
—Bueno, si hemos terminado, tengo trabajo que hacer. —Christian se levanta y el detective Clark hace lo
mismo.
—Gracias por su tiempo, señora Grey —me dice educadamente. Yo asiento. —Señor Grey —se despide.
Christian abre la puerta y Clark se va.
Me dejo caer en el sofá.
—¿Te puedes creer lo que ha dicho ese gilipollas? —explota Christian.
—¿Clark?
—No, el idiota de Hyde.
—No, no puedo.
—¿A qué coño está jugando? —pregunta Christian con los dientes apretados.
—No lo sé. ¿Crees que Clar