Literatura BDSM Cincuenta sombras liberadas | Seite 236
—Así que quieres jugar duro, ¿eh? —le pregunto rozando mi entrepierna contra la suya.
Abre la boca e inhala bruscamente.
—Sí —dice entre dientes y yo le suelto.
—Espera. —Extiendo la mano para coger el vaso de agua que hay junto a la cama. Christian debe de
haberlo puesto allí. El agua aún está fresca y burbujeante, demasiado para llevar mucho tiempo ahí… Me
pregunto cuándo habrá venido Christian a la cama.
Mientras le doy un largo trago, Christian va trazando pequeños círculos con el dedo por mis muslos,
dejándome un hormigueo en la piel a su paso, antes de rodearme con las manos y apretarme el culo desnudo.
Mmm…
Utilizando un truco de su impresionante repertorio, me inclino y le beso a la vez que vierto el agua fresca
en su boca.
Él bebe.
—Muy rico, señora Grey —murmura y esboza una sonrisa juvenil y juguetona.
Vuelvo a poner el vaso en la mesita y le quito las manos de mi trasero para agarrárselas de nuevo junto a la
cabeza.
—¿Así que se supone que yo no quiero? —le digo con una sonrisa.
—Sí.
—No soy muy buena actriz.
Él sonríe.
—Inténtalo.
Me inclino y le doy un beso casto.
—Vale, entraré en el juego —le susurro mordisquiándole la mandíbula y sintiendo su incipiente barba bajo
mis dientes y mi lengua.
Christian emite un sonido grave y sexy desde el fondo de su garganta y se revuelve, tirándome sobre la
cama a su lado. Grito por la sorpresa. Ahora está encima de mí y yo empiezo a resistirme mientras él trata de
cogerme las manos. Le planto las manos con brusquedad en el pecho y