Literatura BDSM Cincuenta sombras liberadas | Page 172
está. Un parte de mí le comprende: demasiadas cosas han quedado fuera de su control, yo una de ellas, pero
no tengo tiempo de pensar en eso ahora.
—Llevadme por el otro lado, por la entrada lateral, Taylor.
—Sí, señora.
Ya es la una de la tarde y he conseguido concentrarme en el trabajo toda la mañana. Oigo que llaman a la
puerta y Elizabeth asoma la cabeza.
—¿Tienes un momento? —me pregunta con una sonrisa.
—Claro —murmuro sorprendida por su visita inesperada.
Entra y se sienta, colocándose el largo pelo negro detrás del hombro.
—Quería saber si estabas bien. Roach me ha pedido que viniera a verte —aclara apresuradamente mientras
se sonroja—. Lo digo por todo lo que pasó anoche…
El arresto de Jack Hyde está en todos los periódicos, pero nadie parece haber hecho todavía la conexión
con el incendio en las oficinas de Grey Enterprises Holdings, Inc.
—Estoy bien —le respondo intentando no pensar mucho en cómo me siento. Jack quería hacerme daño.
Bueno, eso no es nada nuevo. Ya lo intentó antes. Es Christian el que me preocupa.
Le echo un vistazo al ordenador por si tengo correo. Nada de Christian todavía. No sé si escribirle yo o si
eso intensificará su furia.
—Bien —responde Elizabeth y esta vez, para variar, la sonrisa le alcanza los ojos—. Si hay algo que
pueda hacer por ti, cualquier cosa, solo dímelo.
—Lo haré.
Elizabeth se pone de pie.
—Sé que estás muy ocupada, Ana, así que te dejo volver al trabajo.
—Eh… gracias.
Esta ha sido la reunión más breve y absurda que ha habido hoy en todo el hemisferio occidental de la tierra.
¿Por qué le ha pedido Roach que venga? Tal vez esté preocupado; después de todo soy la mujer de su jefe.
Aparto todos