Literatura BDSM Cincuenta sombras liberadas | Page 117
—¿Mil veces peor que el domingo? —dice arqueando una ceja, intrigado—. Puede que luego utilice esas
palabras en su contra, señorita Steele.
—¡Oh, deja ya lo de señorita Steele! —exclamo y doy un golpe en la mesa que nos sobresalta a los dos—.
Por el amor de Dios, Christian. ¡Si significa tanto para ti, me cambiaré el apellido!
Abre la boca e inhala bruscamente. Y después esboza una sonrisa radiante, alegre, mostrando todos los
dientes. Uau…
—Bien —dice juntando las manos y se levanta de repente.
¿Y ahora qué?
—Misión cumplida. Ahora tengo trabajo. Si me disculpa, señora Grey.
¡Arrrggg! ¡Este hombre es exasperante!
—Pero…
—¿Pero qué, señora Grey?
Yo dejo caer los hombros.
—Nada. Vete.
—Eso iba a hacer. Te veo esta noche. Estoy deseando poner en práctica lo de mil veces peor que el
domingo.
Frunzo el ceño.
—Oh, y tengo un montón de compromisos sociales relacionados con los negocios en los próximos días y
quiero que me acompañes.
Le miro boquiabierta. ¿Por qué no se va de una vez?
—Le diré a Andrea que llame a Hannah para que ponga las citas en su agenda. Hay algunas personas a las
que tienes que conocer. Deberías hacer que Hannah se ocupara de tus citas de ahora en adelante.
—Vale —digo completamente desconcertada, perpleja y asombrada.
Christian se inclina sobre mi escritorio. ¿Y ahora qué? Me quedo atrapada en su mirada hipnótica.
—Me encanta hacer negocios con usted, señora Grey. —Se acerca más. Yo sigo sentada y paralizada y él
me da un suave y tierno beso en los labios—. Hasta luego, nena —susurra y se levanta bruscamente, me
guiña un ojo y se va.
Apoyo la cabeza en el escritorio sintiéndome como si acabara de arrollarme un tren de mercancías; mi
querido esposo es como un tren de mercancías. Seguro que no hay un hombre más frustrante, irritante y
contradictorio en todo el planeta. Me vuelvo a sentar correct