Literatura BDSM Cincuenta sombras liberadas | Page 100
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pregunta Christian, sorprendido. —Fíjate en el perfil de la
señalando a
T ú crees? —meEl pendiente y la forma de los hombros. También tiene su mandíbula —le digode llevar una
la pantalla—.
complexión. Debe
peluca o se ha cortado y teñido el pelo…
—Barney, ¿lo has oído? —Christian pone el teléfono sobre la mesa y activa el manos libres—. Parece que
has estudiado muy bien a tu ex jefe…—dice Christian, y no parece muy contento. Le miro con el ceño
fruncido, pero Barney interviene.
—Sí, he oído a la señora Grey. Estoy pasando el software de reconocimiento facial por todo el metraje
digitalizado de las cámaras de seguridad. Vamos a ver en qué otros sitios de la empresa ha estado este
cabrón… perdón, señora… este individuo.
Miro nerviosa a Christian, que no hace caso del improperio de Barney. Está observando de cerca la imagen
de la cámara.
—¿Y por qué haría algo así? —le pregunto a Christian.
Él se encoge de hombros.
—Venganza, tal vez. No lo sé. Nunca se sabe por qué la gente hace lo que hace. Lo que no me gusta es
que hayas trabajado tan cerca de ese tipo. —La boca de Christian se convierte en una fina línea y me rodea la
cintura con el brazo.
—Tenemos el contenido de su disco duro también, señor —dice Barney.
—Sí, lo recuerdo. ¿Tenemos una dirección del señor Hyde? —pregunta Christian bruscamente.
—Sí, señor.
—Díselo a Welch.
—Ahora mismo. También voy a examinar el circuito cerrado de la ciudad para intentar rastrear sus
movimientos.
—Averigua qué vehículo tiene.
—Sí, señor.
—¿Barney puede hacer todo eso? —le pregunto en voz baja.
Christian asiente y muestra una sonrisa de suficiencia.
—¿Qué había en su disco duro? —vuelvo a susurrar.
La cara de Christian se endurece y niega con la cabeza.
—Poca cosa—dice con los labios tensos, sin rastro de sonrisa.
—Dímelo.
—No.
—¿Es sobre ti o sobre mí?
—Sobre mí —confiesa y suspira.
—¿Qué tipo de cosas? ¿Sobre tu estilo de vida?