Literatura BDSM Cincuenta sombras de Grey ( E.L. James ) | страница 362
—Te quiero, papá —susurro.
—Y yo a ti, Annie. Saluda a tu madre. Buenas noches.
—Buenas noches.
Cuelgo.
Ray está en buena forma. Miro mi Mac y, con el mismo regocijo infantil
creciente, lo abro y entro en el programa de correo.
De: Anastasia SteeleFecha: 30 de mayo de 2011 22:22Para: Christian
GreyAsunto: Manos fuertes y capaces Querido señor:Me ha dado un masaje en la
espalda un joven muy agradable. Verdaderamente agradable. No me habría
topado con Jean-Paul en la sala de embarque normal, así que te agradezco de
nuevo el detalle.No sé si me van a dejar mandar correos cuando hayamos
despegado; además, necesito dormir para estar guapa, porque últimamente no he
dormido mucho.Dulces sueños, señor Grey… pienso en ti.
Ana
Uf, cómo se va a enfadar… y estaré en el aire, lejos de su alcance. Le está bien
empleado. Si hubiera estado en la sala de embarque normal, Jean-Paul no me
habría puesto las manos encima. Era un joven muy agradable, de esos rubios y
permanentemente bronceados; en serio, ¿quién puede estar bronceado en Seattle?
Qué absurdo. Creo que era gay, pero eso me lo guardo para mí. Me quedo
mirando el correo. Kate tiene razón. Con él, es como pescar en una pecera. Mi
subconsciente me mira con la boca espantosamente torcida: ¿en serio quieres
provocarlo? ¡Lo que ha hecho es un detallazo, lo sabes! Le importas y quiere que
viajes por todo lo alto. Sí, pero me lo podía haber preguntado, o habérmelo dicho,
y no hacerme quedar como una auténtica lela en el mostrador de facturación. Pulso
la tecla de envío y espero, sintiéndome una niña muy mala.
—Señorita Steele, tiene que apagar el portátil durante el despegue —me dice
amablemente una azafata supermaquillada.
Me da un susto de muerte. Mi conciencia culpable me castiga.
—Ah, lo siento.
Mierda. Ahora me va a tocar esperar para saber si me ha contestado. La azafata
me da una manta suave y una almohada, mostrándome su dentadura perfecta. Me
echo la manta por las rodillas. Es agradable que te mimen de vez en cuando.
La primera clase se ha llenado, salvo el asiento de al lado del mío, que sigue sin
ocupar. Ay, no. Se me pasa una idea perturbadora por la cabeza. Igual ese sitio es