El arcoíris
En un tiempo muy lejano en las cataratas del Iguazú, Jeje y su marido Jamal
esperaban con ansias al bebé que habían buscado por mucho tiempo. A los tres
meses, Jejé perdió el bebé, y estaban cada día más tristes. Sin embargo, pasó
el tiempo y los dos lograron que ella volviera a estar embarazada. No lo
podían creer.
Cuando el bebé nació, se dieron cuenta de que era especial: tenía las pestañas
de colores. Al principio les generó rechazo, pero al pasar de los días les generó
tanta paz, tanta luz que lo amaron incondicionalmente.
Cada vez que llovía, los ojos le brillaban y formaba una serie de colores
brillantes a lo largo de la casa.
A los diez años falleció, y no se supo por qué, ya que era muy sano. Cuando lo
enterraron, se largó a llover, y de la tumba salió un arcoíris hermoso y muy
grande. Desde ese momento, cada vez que llueve aparece el arcoíris.
13