Estrés en el trabajo, la escuela u otras situaciones potencialmente de alta presión.
Relación difícil con otra persona, amigo o familiar.
Grandes decisiones que cambian la vida.
Tratar con el abuso, la violencia.
Eventos estresantes como violencia, abuso o trauma emocional.
Un efecto secundario de la medicación y las drogas.
Problemas financieros
Temas relacionados, como depresión, abuso de sustancias, TDAH y trastornos de la alimentación.
Los desencadenantes de ansiedad pueden variar de persona a persona. Por lo general, la ansiedad comienza en la niñez, la adolescencia o la edad adulta temprana y ocurre con más frecuencia en mujeres que en hombres. La ansiedad suele ser el resultado de una variedad de factores contribuyentes, que podrían estar relacionados con: