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I Crónicas
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su reino para siempre, si él se esforzare a poner por obra mis
mandamientos y mis decretos, como en este día. Ahora, pues,
ante los ojos de todo Israel, congregación de Jehová, y en oí-
dos de nuestro Dios, guardad e inquirid todos los preceptos
de Jehová vuestro Dios, para que poseáis la buena tierra, y la
dejéis en herencia a vuestros hijos después de vosotros perpe-
tuamente. Y tú, Salomón, hijo mío, reconoce al Dios de tu
padre, y sírvele con corazón perfecto y con ánimo voluntario;
porque Jehová escudriña los corazones de todos, y entiende to-
do intento de los pensamientos. Si tú le buscares, lo hallarás;
mas si lo dejares, él te desechará para siempre. Mira, pues,
ahora, que Jehová te ha elegido para que edifiques casa para el
santuario; esfuérzate, y hazla. Y David dio a Salomón su hijo
el plano del pórtico del templo y sus casas, sus tesorerías, sus
aposentos, sus cámaras y la casa del propiciatorio. Asimismo
el plano de todas las cosas que tenía en mente para los atrios
de la casa de Jehová, para todas las cámaras alrededor, para
las tesorerías de la casa de Dios, y para las tesorerías de las
cosas santificadas. También para los grupos de los sacerdotes
y de los levitas, para toda la obra del ministerio de la casa de
Jehová, y para todos los utensilios del ministerio de la casa de
Jehová. Y dio oro en peso para las cosas de oro, para todos
los utensilios de cada servicio, y plata en peso para todas las
cosas de plata, para todos los utensilios de cada servicio. Oro
en peso para los candeleros de oro, y para sus lámparas; en
peso el oro para cada candelero y sus lámparas; y para los
candeleros de plata, plata en peso para cada candelero y sus
lámparas, conforme al servicio de cada candelero. Asimismo
dio oro en peso para las mesas de la proposición, para cada
mesa; del mismo modo plata para las mesas de plata. Tam-
bién oro puro para los garfios, para los lebrillos, para las copas
y para las tazas de oro; para cada taza por peso; y para las
tazas de plata, por peso para cada taza. Además, oro puro en
peso para el altar del incienso, y para el carro de los querubines
de oro, que con las alas extendidas cubrían el arca del pacto
de Jehová. Todas estas cosas, dijo David, me fueron trazadas
por la mano de Jehová, que me hizo entender todas las obras
del diseño. Dijo además David a Salomón su hijo: Anímate y