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I Crónicas
22. 5–19
sidonios y tirios habían traído a David abundancia de madera
de cedro. Y dijo David: Salomón mi hijo es muchacho y de
tierna edad, y la casa que se ha de edificar a Jehová ha de
ser magnífica por excelencia, para renombre y honra en todas
las tierras; ahora, pues, yo le prepararé lo necesario. Y Da-
vid antes de su muerte hizo preparativos en gran abundancia.
Llamó entonces David a Salomón su hijo, y le mandó que edi-
ficase casa a Jehová Dios de Israel. Y dijo David a Salomón:
Hijo mío, en mi corazón tuve el edificar templo al nombre de
Jehová mi Dios. Mas vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
Tú has derramado mucha sangre, y has hecho grandes guerras;
no edificarás casa a mi nombre, porque has derramado mucha
sangre en la tierra delante de mí. He aquí te nacerá un hijo,
el cual será varón de paz, porque yo le daré paz de todos sus
enemigos en derredor; por tanto, su nombre será Salomón, y
yo daré paz y reposo sobre Israel en sus días. El edificará casa
a mi nombre, y él me será a mí por hijo, y yo le seré por pa-
dre; y afirmaré el trono de su reino sobre Israel para siempre.
Ahora pues, hijo mío, Jehová esté contigo, y seas prosperado,
y edifiques casa a Jehová tu Dios, como él ha dicho de ti. Y
Jehová te dé entendimiento y prudencia, para que cuando go-
biernes a Israel, guardes la ley de Jehová tu Dios. Entonces
serás prosperado, si cuidares de poner por obra los estatutos y
decretos que Jehová mandó a Moisés para Israel. Esfuérzate,
pues, y cobra ánimo; no temas, ni desmayes. He aquí, yo con
grandes esfuerzos he preparado para la casa de Jehová cien mil
talentos de oro, y un millón de talentos de plata, y bronce y
hierro sin medida, porque es mucho. Asimismo he preparado
madera y piedra, a lo cual tú añadirás. Tú tienes contigo mu-
chos obreros, canteros, albañiles, carpinteros, y todo hombre
experto en toda obra. Del oro, de la plata, del bronce y del
hierro, no hay cuenta. Levántate, y manos a la obra; y Jehová
esté contigo. Asimismo mandó David a todos los principales
de Israel que ayudasen a Salomón su hijo, diciendo: ¿No es-
tá con vosotros Jehová vuestro Dios, el cual os ha dado paz
por todas partes? Porque él ha entregado en mi mano a los
moradores de la tierra, y la tierra ha sido sometida delante de
Jehová, y delante de su pueblo. Poned, pues, ahora vuestros
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