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I Crónicas
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ron a David al lugar fuerte. Y David salió a ellos, y les habló
diciendo: Si habéis venido a mí para paz y para ayudarme, mi
corazón será unido con vosotros; mas si es para entregarme a
mis enemigos, sin haber iniquidad en mis manos, véalo el Dios
de nuestros padres, y lo demande. Entonces el Espíritu vino
sobre Amasai, jefe de los treinta, y dijo: Por ti, oh David, y
contigo, oh hijo de Isaí. Paz, paz contigo, y paz con tus ayuda-
dores, pues también tu Dios te ayuda. Y David los recibió, y
los puso entre los capitanes de la tropa. También se pasaron
a David algunos de Manasés, cuando vino con los filisteos a
la batalla contra Saúl (pero David no les ayudó, porque los
jefes de los filisteos, habido consejo, lo despidieron, diciendo:
Con peligro de nuestras cabezas se pasará a su señor Saúl).
Así que viniendo él a Siclag, se pasaron a él de los de Mana-
sés, Adnas, Jozabad, Jediaiel, Micael, Jozabad, Eliú y Ziletai,
príncipes de millares de los de Manasés. Éstos ayudaron a
David contra la banda de merodeadores, pues todos ellos eran
hombres valientes, y fueron capitanes en el ejército. Porque
entonces todos los días venía ayuda a David, hasta hacerse un
gran ejército, como ejército de Dios. Y éste es el número de
los principales que estaban listos para la guerra, y vinieron a
David en Hebrón para traspasarle el reino de Saúl, conforme
a la palabra de Jehová: De los hijos de Judá que traían escu-
do y lanza, seis mil ochocientos, listos para la guerra. De los
hijos de Simeón, siete mil cien hombres, valientes y esforzados
para la guerra. De los hijos de Leví, cuatro mil seiscientos;
asimismo Joiada, príncipe de los del linaje de Aarón, y con
él tres mil setecientos, y Sadoc, joven valiente y esforzado,
con veintidós de los principales de la casa de su padre. De los
hijos de Benjamín hermanos de Saúl, tres mil; porque hasta
entonces muchos de ellos se mantenían fieles a la casa de Saúl.
De los hijos de Efraín, veinte mil ochocientos, muy valientes,
varones ilustres en las casas de sus padres. De la media tribu
de Manasés, dieciocho mil, los cuales fueron tomados por lista
para venir a poner a David por rey. De los hijos de Isacar,
doscientos principales, entendidos en los tiempos, y que sabían
lo que Israel debía hacer, cuyo dicho seguían todos sus herma-
nos. De Zabulón cincuenta mil, que salían a campaña prontos