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II Reyes
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su Dios, y se hicieron imágenes fundidas de dos becerros, y
también imágenes de Asera, y adoraron a todo el ejército de
los cielos, y sirvieron a Baal; e hicieron pasar a sus hijos y a
sus hijas por fuego; y se dieron a adivinaciones y agüeros, y se
entregaron a hacer lo malo ante los ojos de Jehová, provocán-
dole a ira. Jehová, por tanto, se airó en gran manera contra
Israel, y los quitó de delante de su rostro; y no quedó sino sólo
la tribu de Judá. Mas ni aun Judá guardó los mandamientos
de Jehová su Dios, sino que anduvieron en los estatutos de Is-
rael, los cuales habían ellos hecho. Y desechó Jehová a toda la
descendencia de Israel, y los afligió, y los entregó en manos de
saqueadores, hasta echarlos de su presencia. Porque separó a
Israel de la casa de David, y ellos hicieron rey a Jeroboam hijo
de Nabat; y Jeroboam apartó a Israel de en pos de Jehová, y
les hizo cometer gran pecado. Y los hijos de Israel anduvieron
en todos los pecados de Jeroboam que él hizo, sin apartarse de
ellos, hasta que Jehová quitó a Israel de delante de su rostro,
como él lo había dicho por medio de todos los profetas sus
siervos; e Israel fue llevado cautivo de su tierra a Asiria, hasta
hoy. Y trajo el rey de Asiria gente de Babilonia, de Cuta,
de Ava, de Hamat y de Sefarvaim, y los puso en las ciuda-
des de Samaria, en lugar de los hijos de Israel; y poseyeron a
Samaria, y habitaron en sus ciudades. Y aconteció al princi-
pio, cuando comenzaron a habitar allí, que no temiendo ellos
a Jehová, envió Jehová contra ellos leones que los mataban.
Dijeron, pues, al rey de Asiria: Las gentes que tú trasladaste y
pusiste en las ciudades de Samaria, no conocen la ley del Dios
de aquella tierra, y él ha echado leones en medio de ellos, y
he aquí que los leones los matan, porque no conocen la ley del
Dios de la tierra. Y el rey de Asiria mandó, diciendo: Llevad
allí a alguno de los sacerdotes que trajisteis de allá, y vaya y
habite allí, y les enseñe la ley del Dios del país. Y vino uno de
los sacerdotes que habían llevado cautivo de Samaria, y habitó
en Bet-el, y les enseñó cómo habían de temer a Jehová. Pero
cada nación se hizo sus dioses, y los pusieron en los templos
de los lugares altos que habían hecho los de Samaria; cada na-
ción en su ciudad donde habitaba. Los de Babilonia hicieron
a Sucot-benot, los de Cuta hicieron a Nergal, y los de Hamat
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