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II Reyes
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a Jezreel, porque Joram estaba allí enfermo. También estaba
Ocozías rey de Judá, que había descendido a visitar a Joram.
Y el atalaya que estaba en la torre de Jezreel vio la tropa de
Jehú que venía, y dijo: Veo una tropa. Y Joram dijo: Ordena a
un jinete que vaya a reconocerlos, y les diga: ¿Hay paz? Fue,
pues, el jinete a reconocerlos, y dijo: El rey dice así: ¿Hay paz?
Y Jehú le dijo: ¿Qué tienes tú que ver con la paz? Vuélvete
conmigo. El atalaya dio luego aviso, diciendo: El mensajero
llegó hasta ellos, y no vuelve. Entonces envió otro jinete, el
cual llegando a ellos, dijo: El rey dice así: ¿Hay paz? Y Jehú
respondió: ¿Qué tienes tú que ver con la paz? Vuélvete con-
migo. El atalaya volvió a decir: También éste llegó a ellos y
no vuelve; y el marchar del que viene es como el marchar de
Jehú hijo de Nimsi, porque viene impetuosamente. Entonces
Joram dijo: Unce el carro. Y cuando estaba uncido su carro,
salieron Joram rey de Israel y Ocozías rey de Judá, cada uno
en su carro, y salieron a encontrar a Jehú, al cual hallaron en la
heredad de Nabot de Jezreel. Cuando vio Joram a Jehú, dijo:
¿Hay paz, Jehú? Y él respondió: ¿Qué paz, con las fornicacio-
nes de Jezabel tu madre, y sus muchas hechicerías? Entonces
Joram volvió las riendas y huyó, y dijo a Ocozías: ¡Traición,
Ocozías! Pero Jehú entesó su arco, e hirió a Joram entre las
espaldas; y la saeta salió por su corazón, y él cayó en su carro.
Dijo luego Jehú a Bidcar su capitán: Tómalo, y échalo a un
extremo de la heredad de Nabot de Jezreel. Acuérdate que
cuando tú y yo íbamos juntos con la gente de Acab su padre,
Jehová pronunció esta sentencia sobre él, diciendo: Que yo
he visto ayer la sangre de Nabot, y la sangre de sus hijos, dijo
Jehová; y te daré la paga en esta heredad, dijo Jehová. Tómalo
pues, ahora, y échalo en la heredad de Nabot, conforme a la
palabra de Jehová. Viendo esto Ocozías rey de Judá, huyó
por el camino de la casa del huerto. Y lo siguió Jehú, diciendo:
Herid también a éste en el carro. Y le hirieron a la subida de
Gur, junto a Ibleam. Y Ocozías huyó a Meguido, pero murió
allí. Y sus siervos le llevaron en un carro a Jerusalén, y allá
le sepultaron con sus padres, en su sepulcro en la ciudad de
David. En el undécimo año de Joram hijo de Acab, comenzó
a reinar Ocozías sobre Judá. Vino después Jehú a Jezreel; y