543
I Reyes
18. 2–19
tercer año, diciendo: Ve, muéstrate a Acab, y yo haré llover
sobre la faz de la tierra. Fue, pues, Elías a mostrarse a Acab.
Y el hambre era grave en Samaria. Y Acab llamó a Abdías
su mayordomo. Abdías era en gran manera temeroso de Jeho-
vá. Porque cuando Jezabel destruía a los profetas de Jehová,
Abdías tomó a cien profetas y los escondió de cincuenta en cin-
cuenta en cuevas, y los sustentó con pan y agua. Dijo, pues,
Acab a Abdías: Ve por el país a todas las fuentes de aguas, y
a todos los arroyos, a ver si acaso hallaremos hierba con que
conservemos la vida a los caballos y a las mulas, para que no
nos quedemos sin bestias. Y dividieron entre sí el país para
recorrerlo; Acab fue por un camino, y Abdías fue separada-
mente por otro. Y yendo Abdías por el camino, se encontró
con Elías; y cuando lo reconoció, se postró sobre su rostro y di-
jo: ¿No eres tú mi señor Elías? Y él respondió: Yo soy; ve, di a
tu amo: Aquí está Elías. Pero él dijo: ¿En qué he pecado, para
que entregues a tu siervo en mano de Acab para que me mate?
Vive Jehová tu Dios, que no ha habido nación ni reino adonde
mi señor no haya enviado a buscarte, y todos han respondido:
No está aquí; y a reinos y a naciones él ha hecho jurar que no
te han hallado. ¿Y ahora tú dices: Ve, di a tu amo: Aquí está
Elías? Acontecerá que luego que yo me haya ido, el Espíritu
de Jehová te llevará adonde yo no sepa, y al venir yo y dar las
nuevas a Acab, al no hallarte él, me matará; y tu siervo teme
a Jehová desde su juventud. ¿No ha sido dicho a mi señor lo
que hice, cuando Jezabel mataba a los profetas de Jehová; que
escondí a cien varones de los profetas de Jehová de cincuenta
en cincuenta en cuevas, y los mantuve con pan y agua? ¿Y
ahora dices tú: Ve, di a tu amo: Aquí está Elías; para que él me
mate? Y le dijo Elías: Vive Jehová de los ejércitos, en cuya
presencia estoy, que hoy me mostraré a él. Entonces Abdías
fue a encontrarse con Acab, y le dio el aviso; y Acab vino a
encontrarse con Elías. Cuando Acab vio a Elías, le dijo: ¿Eres
tú el que turbas a Israel? Y él respondió: Yo no he turbado a
Israel, sino tú y la casa de tu padre, dejando los mandamien-
tos de Jehová, y siguiendo a los baales. Envía, pues, ahora y
congrégame a todo Israel en el monte Carmelo, y los cuatro-
cientos cincuenta profetas de Baal, y los cuatrocientos profetas
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19