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I Reyes
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agua en este lugar. Porque así me está ordenado por palabra
de Jehová, diciendo: No comas pan, ni bebas agua, ni regreses
por el camino que fueres. Regresó, pues, por otro camino, y
no volvió por el camino por donde había venido a Bet-el. Mo-
raba entonces en Bet-el un viejo profeta, al cual vino su hijo y
le contó todo lo que el varón de Dios había hecho aquel día en
Bet-el; le contaron también a su padre las palabras que había
hablado al rey. Y su padre les dijo: ¿Por qué camino se fue?
Y sus hijos le mostraron el camino por donde había regresado
el varón de Dios que había venido de Judá. Y él dijo a sus
hijos: Ensilladme el asno. Y ellos le ensillaron el asno, y él lo
montó. Y yendo tras el varón de Dios, le halló sentado debajo
de una encina, y le dijo: ¿Eres tú el varón de Dios que vino
de Judá? Él dijo: Yo soy. Entonces le dijo: Ven conmigo a
casa, y come pan. Mas él respondió: No podré volver contigo,
ni iré contigo, ni tampoco comeré pan ni beberé agua contigo
en este lugar. Porque por palabra de Dios me ha sido dicho:
No comas pan ni bebas agua allí, ni regreses por el camino
por donde fueres. Y el otro le dijo, mintiéndole: Yo también
soy profeta como tú, y un ángel me ha hablado por palabra
de Jehová, diciendo: Tráele contigo a tu casa, para que coma
pan y beba agua. Entonces volvió con él, y comió pan en su
casa, y bebió agua. Y aconteció que estando ellos en la mesa,
vino palabra de Jehová al profeta que le había hecho volver.
Y clamó al varón de Dios que había venido de Judá, diciendo:
Así dijo Jehová: Por cuanto has sido rebelde al mandato de
Jehová, y no guardaste el mandamiento que Jehová tu Dios
te había prescrito, sino que volviste, y comiste pan y bebiste
agua en el lugar donde Jehová te había dicho que no comie-
ses pan ni bebieses agua, no entrará tu cuerpo en el sepulcro
de tus padres. Cuando había comido pan y bebido, el que
le había hecho volver le ensilló el asno. Y yéndose, le topó
un león en el camino, y le mató; y su cuerpo estaba echado
en el camino, y el asno junto a él, y el león también junto al
cuerpo. Y he aquí unos que pasaban, y vieron el cuerpo que
estaba echado en el camino, y el león que estaba junto al cuer-
po; y vinieron y lo dijeron en la ciudad donde el viejo profeta
habitaba. Oyéndolo el profeta que le había hecho volver del