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I Reyes
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mal con el de Hadad, porque aborreció a Israel, y reinó sobre
Siria. También Jeroboam hijo de Nabat, efrateo de Sereda,
siervo de Salomón, cuya madre se llamaba Zerúa, la cual era
viuda, alzó su mano contra el rey. La causa por la cual és-
te alzó su mano contra el rey fue esta: Salomón, edificando a
Milo, cerró el portillo de la ciudad de David su padre. Y este
varón Jeroboam era valiente y esforzado; y viendo Salomón al
joven que era hombre activo, le encomendó todo el cargo de
la casa de José. Aconteció, pues, en aquel tiempo, que salien-
do Jeroboam de Jerusalén, le encontró en el camino el profeta
Ahías silonita, y éste estaba cubierto con una capa nueva; y
estaban ellos dos solos en el campo. Y tomando Ahías la capa
nueva que tenía sobre sí, la rompió en doce pedazos, y dijo a
Jeroboam: Toma para ti los diez pedazos; porque así dijo Je-
hová Dios de Israel: He aquí que yo rompo el reino de la mano
de Salomón, y a ti te daré diez tribus; y él tendrá una tribu
por amor a David mi siervo, y por amor a Jerusalén, ciudad
que yo he elegido de todas las tribus de Israel; por cuanto me
han dejado, y han adorado a Astoret diosa de los sidonios, a
Quemos dios de Moab, y a Moloc dios de los hijos de Amón; y
no han andado en mis caminos para hacer lo recto delante de
mis ojos, y mis estatutos y mis decretos, como hizo David su
padre. Pero no quitaré nada del reino de sus manos, sino que
lo retendré por rey todos los días de su vida, por amor a David
mi siervo, al cual yo elegí, y quien guardó mis mandamientos
y mis estatutos. Pero quitaré el reino de la mano de su hijo,
y lo daré a ti, las diez tribus. Y a su hijo daré una tribu, para
que mi siervo David tenga lámpara todos los días delante de
mí en Jerusalén, ciudad que yo me elegí para poner en ella
mi nombre. Yo, pues, te tomaré a ti, y tú reinarás en todas
las cosas que deseare tu alma, y serás rey sobre Israel. Y si
prestares oído a todas las cosas que te mandare, y anduvieres
en mis caminos, e hicieres lo recto delante de mis ojos, guar-
dando mis estatutos y mis mandamientos, como hizo David
mi siervo, yo estaré contigo y te edificaré casa firme, como la
edifiqué a David, y yo te entregaré a Israel. Y yo afligiré a la
descendencia de David a causa de esto, mas no para siempre.
Por esto Salomón procuró matar a Jeroboam, pero Jeroboam