23. 9–21
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II Samuel
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David: Joseb-basebet el tacmonita, principal de los capitanes;
éste era Adino el eznita, que mató a ochocientos hombres en
una ocasión. Después de éste, Eleazar hijo de Dodo, ahohíta,
uno de los tres valientes que estaban con David cuando desa-
fiaron a los filisteos que se habían reunido allí para la batalla,
y se habían alejado los hombres de Israel. Éste se levantó e
hirió a los filisteos hasta que su mano se cansó, y quedó pegada
su mano a la espada. Aquel día Jehová dio una gran victoria, y
se volvió el pueblo en pos de él tan sólo para recoger el botín.
Después de éste fue Sama hijo de Age, ararita. Los filisteos se
habían reunido en Lehi, donde había un pequeño terreno lleno
de lentejas, y el pueblo había huido delante de los filisteos. Él
entonces se paró en medio de aquel terreno y lo defendió, y
mató a los filisteos; y Jehová dio una gran victoria. Y tres
de los treinta jefes descendieron y vinieron en tiempo de la
siega a David en la cueva de Adulam; y el campamento de los
filisteos estaba en el valle de Refaim. David entonces estaba
en el lugar fuerte, y había en Belén una guarnición de los filis-
teos. Y David dijo con vehemencia: ¡Quién me diera a beber
del agua del pozo de Belén que está junto a la puerta! En-
tonces los tres valientes irrumpieron por el campamento de los
filisteos, y sacaron agua del pozo de Belén que estaba junto a
la puerta; y tomaron, y la trajeron a David; mas él no la quiso
beber, sino que la derramó para Jehová, diciendo: Lejos sea
de mí, oh Jehová, que yo haga esto. ¿He de beber yo la sangre
de los varones que fueron con peligro de su vida? Y no quiso
beberla. Los tres valientes hicieron esto. Y Abisai hermano de
Joab, hijo de Sarvia, fue el principal de los treinta. Éste alzó
su lanza contra trescientos, a quienes mató, y ganó renombre
con los tres. Él era el más renombrado de los treinta, y lle-
gó a ser su jefe; mas no igualó a los tres primeros. Después,
Benaía hijo de Joiada, hijo de un varón esforzado, grande en
proezas, de Cabseel. Éste mató a dos leones de Moab; y él mis-
mo descendió y mató a un león en medio de un foso cuando
estaba nevando. También mató él a un egipcio, hombre de
gran estatura; y tenía el egipcio una lanza en su mano, pero
descendió contra él con un palo, y arrebató al egipcio la lanza