493
II Samuel
19. 27–42
Enalbárdame un asno, y montaré en él, e iré al rey; porque
tu siervo es cojo. Pero él ha calumniado a tu siervo delante
de mi señor el rey; mas mi señor el rey es como un ángel de
Dios; haz, pues, lo que bien te parezca. Porque toda la casa
de mi padre era digna de muerte delante de mi señor el rey,
y tú pusiste a tu siervo entre los convidados a tu mesa. ¿Qué
derecho, pues, tengo aún para clamar más al rey? Y el rey
le dijo: ¿Para qué más palabras? Yo he determinado que tú y
Siba os dividáis las tierras. Y Mefi-boset dijo al rey: Deja que
él las tome todas, pues que mi señor el rey ha vuelto en paz
a su casa. También Barzilai galaadita descendió de Rogelim,
y pasó el Jordán con el rey, para acompañarle al otro lado del
Jordán. Era Barzilai muy anciano, de ochenta años, y él había
dado provisiones al rey cuando estaba en Mahanaim, porque
era hombre muy rico. Y el rey dijo a Barzilai: Pasa conmigo,
y yo te sustentaré conmigo en Jerusalén. Mas Barzilai dijo
al rey: ¿Cuántos años más habré de vivir, para que yo suba
con el rey a Jerusalén? De edad de ochenta años soy este día.
¿Podré distinguir entre lo que es agradable y lo que no lo es?
¿Tomará gusto ahora tu siervo en lo que coma o beba? ¿Oiré
más la voz de los cantores y de las cantoras? ¿Para qué, pues,
ha de ser tu siervo una carga para mi señor el rey? Pasará
tu siervo un poco más allá del Jordán con el rey; ¿por qué
me ha de dar el rey tan grande recompensa? Yo te ruego que
dejes volver a tu siervo, y que muera en mi ciudad, junto al
sepulcro de mi padre y de mi madre. Mas he aquí a tu siervo
Quimam; que pase él con mi señor el rey, y haz a él lo que bien
te pareciere. Y el rey dijo: Pues pase conmigo Quimam, y yo
haré con él como bien te parezca; y todo lo que tú pidieres de
mí, yo lo haré. Y todo el pueblo pasó el Jordán; y luego que
el rey hubo también pasado, el rey besó a Barzilai, y lo ben-
dijo; y él se volvió a su casa. El rey entonces pasó a Gilgal, y
con él pasó Quimam; y todo el pueblo de Judá acompañaba al
rey, y también la mitad del pueblo de Israel. Y he aquí todos
los hombres de Israel vinieron al rey, y le dijeron: ¿Por qué los
hombres de Judá, nuestros hermanos, te han llevado, y han he-
cho pasar el Jordán al rey y a su familia, y a todos los siervos
de David con él? Y todos los hombres de Judá respondieron
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
38
39
40
41
42