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II Samuel
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solamente la vida de un hombre); y cuando ellos hayan vuelto,
todo el pueblo estará en paz. Este consejo pareció bien a Ab-
salón y a todos los ancianos de Israel. Y dijo Absalón: Llamad
también ahora a Husai arquita, para que asimismo oigamos lo
que él dirá. Cuando Husai vino a Absalón, le habló Absalón,
diciendo: Así ha dicho Ahitofel; ¿seguiremos su consejo, o no?
Di tú. Entonces Husai dijo a Absalón: El consejo que ha dado
esta vez Ahitofel no es bueno. Y añadió Husai: Tú sabes que
tu padre y los suyos son hombres valientes, y que están con
amargura de ánimo, como la osa en el campo cuando le han
quitado sus cachorros. Además, tu padre es hombre de guerra,
y no pasará la noche con el pueblo. He aquí él estará ahora
escondido en alguna cueva, o en otro lugar; y si al principio
cayeren algunos de los tuyos, quienquiera que lo oyere dirá:
El pueblo que sigue a Absalón ha sido derrotado. Y aun el
hombre valiente, cuyo corazón sea como corazón de león, des-
mayará por completo; porque todo Israel sabe que tu padre
es hombre valiente, y que los que están con él son esforzados.
Aconsejo, pues, que todo Israel se junte a ti, desde Dan hasta
Beerseba, en multitud como la arena que está a la orilla del
mar, y que tú en persona vayas a la batalla. Entonces le aco-
meteremos en cualquier lugar en donde se hallare, y caeremos
sobre él como cuando el rocío cae sobre la tierra, y ni uno de-
jaremos de él y de todos los que están con él. Y si se refugiare
en alguna ciudad, todos los de Israel llevarán sogas a aquella
ciudad, y la arrastraremos hasta el arroyo, hasta que no se
encuentre allí ni una piedra. Entonces Absalón y todos los
de Israel dijeron: El consejo de Husai arquita es mejor que el
consejo de Ahitofel. Porque Jehová había ordenado que el acer-
tado consejo de Ahitofel se frustrara, para que Jehová hiciese
venir el mal sobre Absalón. Dijo luego Husai a los sacerdotes
Sadoc y Abiatar: Así y así aconsejó Ahitofel a Absalón y a los
ancianos de Israel; y de esta manera aconsejé yo. Por tanto,
enviad inmediatamente y dad aviso a David, diciendo: No te
quedes esta noche en los vados del desierto, sino pasa luego el
Jordán, para que no sea destruido el rey y todo el pueblo que
con él está. Y Jonatán y Ahimaas estaban junto a la fuente
de Rogel, y fue una criada y les avisó, porque ellos no podían
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