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II Samuel
11. 4–21
Betsabé hija de Eliam, mujer de Urías heteo. Y envió David
mensajeros, y la tomó; y vino a él, y él durmió con ella. Luego
ella se purificó de su inmundicia, y se volvió a su casa. Y
concibió la mujer, y envió a hacerlo saber a David, diciendo:
Estoy encinta. Entonces David envió a decir a Joab: Envíame
a Urías heteo. Y Joab envió a Urías a David. Cuando Urías
vino a él, David le preguntó por la salud de Joab, y por la salud
del pueblo, y por el estado de la guerra. Después dijo David a
Urías: Desciende a tu casa, y lava tus pies. Y saliendo Urías de
la casa del rey, le fue enviado presente de la mesa real. Mas
Urías durmió a la puerta de la casa del rey con todos los siervos
de su señor, y no descendió a su casa. E hicieron saber esto
a David, diciendo: Urías no ha descendido a su casa. Y dijo
David a Urías: ¿No has venido de camino? ¿Por qué, pues, no
descendiste a tu casa? Y Urías respondió a David: El arca e
Israel y Judá están bajo tiendas, y mi señor Joab, y los siervos
de mi señor, en el campo; ¿y había yo de entrar en mi casa
para comer y beber, y a dormir con mi mujer? Por vida tuya,
y por vida de tu alma, que yo no haré tal cosa. Y David dijo
a Urías: Quédate aquí aún hoy, y mañana te despacharé. Y se
quedó Urías en Jerusalén aquel día y el siguiente. Y David
lo convidó a comer y a beber con él, hasta embriagarlo. Y
él salió a la tarde a dormir en su cama con los siervos de su
señor; mas no descendió a su casa. Venida la mañana, escribió
David a Joab una carta, la cual envió por mano de Urías. Y
escribió en la carta, diciendo: Poned a Urías al frente, en lo
más recio de la batalla, y retiraos de él, para que sea herido
y muera. Así fue que cuando Joab sitió la ciudad, puso a
Urías en el lugar donde sabía que estaban los hombres más
valientes. Y saliendo luego los de la ciudad, pelearon contra
Joab, y cayeron algunos del ejército de los siervos de David;
y murió también Urías heteo. Entonces envió Joab e hizo
saber a David todos los asuntos de la guerra. Y mandó al
mensajero, diciendo: Cuando acabes de contar al rey todos
los asuntos de la guerra, si el rey comenzare a enojarse, y
te dijere: ¿Por qué os acercasteis demasiado a la ciudad para
combatir? ¿No sabíais lo que suelen arrojar desde el muro?
¿Quién hirió a Abimelec hijo de Jerobaal? ¿No echó una mujer
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