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II Samuel
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tros misericordia y verdad; y yo también os haré bien por esto
que habéis hecho. Esfuércense, pues, ahora vuestras manos,
y sed valientes; pues muerto Saúl vuestro señor, los de la casa
de Judá me han ungido por rey sobre ellos. Pero Abner hijo
de Ner, general del ejército de Saúl, tomó a Is-boset hijo de
Saúl, y lo llevó a Mahanaim, y lo hizo rey sobre Galaad, sobre
Gesuri, sobre Jezreel, sobre Efraín, sobre Benjamín y sobre to-
do Israel. De cuarenta años era Is-boset hijo de Saúl cuando
comenzó a reinar sobre Israel, y reinó dos años. Solamente los
de la casa de Judá siguieron a David. Y fue el número de los
días que David reinó en Hebrón sobre la casa de Judá, siete
años y seis meses. Abner hijo de Ner salió de Mahanaim a
Gabaón con los siervos de Is-boset hijo de Saúl, y Joab hi-
jo de Sarvia y los siervos de David salieron y los encontraron
junto al estanque de Gabaón; y se pararon los unos a un lado
del estanque, y los otros al otro lado. Y dijo Abner a Joab:
Levántense ahora los jóvenes, y maniobren delante de noso-
tros. Y Joab respondió: Levántense. Entonces se levantaron,
y pasaron en número igual, doce de Benjamín por parte de Is-
boset hijo de Saúl, y doce de los siervos de David. Y cada uno
echó mano de la cabeza de su adversario, y metió su espada
en el costado de su adversario, y cayeron a una; por lo que fue
llamado aquel lugar, Helcat-hazurim, el cual está en Gabaón.
La batalla fue muy reñida aquel día, y Abner y los hombres
de Israel fueron vencidos por los siervos de David. Estaban
allí los tres hijos de Sarvia: Joab, Abisai y Asael. Este Asael
era ligero de pies como una gacela del campo. Y siguió Asael
tras de Abner, sin apartarse ni a derecha ni a izquierda. Y
miró atrás Abner, y dijo: ¿No eres tú Asael? Y él respondió:
Sí. Entonces Abner le dijo: Apártate a la derecha o a la iz-
quierda, y echa mano de alguno de los hombres, y toma para
ti sus despojos. Pero Asael no quiso apartarse de en pos de
él. Y Abner volvió a decir a Asael: Apártate de en pos de mí;
¿por qué he de herirte hasta derribarte? ¿Cómo levantaría yo
entonces mi rostro delante de Joab tu hermano? Y no que-
riendo él irse, lo hirió Abner con el regatón de la lanza por la
quinta costilla, y le salió la lanza por la espalda, y cayó allí, y
murió en aquel mismo sitio. Y todos los que venían por aquel