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Josué
11. 4–19
montañas, y al heveo al pie de Hermón en tierra de Mizpa.
Éstos salieron, y con ellos todos sus ejércitos, mucha gente,
como la arena que está a la orilla del mar en multitud, con
muchísimos caballos y carros de guerra. Todos estos reyes se
unieron, y vinieron y acamparon unidos junto a las aguas de
Merom, para pelear contra Israel. Mas Jehová dijo a Josué:
No tengas temor de ellos, porque mañana a esta hora yo entre-
garé a todos ellos muertos delante de Israel; desjarretarás sus
caballos, y sus carros quemarás a fuego. Y Josué, y toda la
gente de guerra con él, vino de repente contra ellos junto a las
aguas de Merom. Y los entregó Jehová en manos de Israel,
y los hirieron y los siguieron hasta Sidón la grande y hasta
Misrefotmaim, y hasta el llano de Mizpa al oriente, hiriéndo-
los hasta que no les dejaron ninguno. Y Josué hizo con ellos
como Jehová le había mandado: desjarretó sus caballos, y sus
carros quemó a fuego. Y volviendo Josué, tomó en el mismo
tiempo a Hazor, y mató a espada a su rey; pues Hazor había
sido antes cabeza de todos estos reinos. Y mataron a espada
todo cuanto en ella tenía vida, destruyéndolo por completo,
sin quedar nada que respirase; y a Hazor pusieron fuego. Asi-
mismo tomó Josué todas las ciudades de aquellos reyes, y a
todos los reyes de ellas, y los hirió a filo de espada, y los des-
truyó, como Moisés siervo de Jehová lo había mandado. Pero
a todas las ciudades que estaban sobre colinas, no las quemó
Israel; únicamente a Hazor quemó Josué. Y los hijos de Is-
rael tomaron para sí todo el botín y las bestias de aquellas
ciudades; mas a todos los hombres hirieron a filo de espada
hasta destruirlos, sin dejar alguno con vida. De la manera
que Jehová lo había mandado a Moisés su siervo, así Moisés
lo mandó a Josué; y así Josué lo hizo, sin quitar palabra de
todo lo que Jehová había mandado a Moisés. Tomó, pues,
Josué toda aquella tierra, las montañas, todo el Neguev, toda
la tierra de Gosén, los llanos, el Arabá, las montañas de Is-
rael y sus valles. Desde el monte Halac, que sube hacia Seir,
hasta Baal-gad en la llanura del Líbano, a la falda del monte
Hermón; tomó asimismo a todos sus reyes, y los hirió y ma-
tó. Por mucho tiempo tuvo guerra Josué con estos reyes. No
hubo ciudad que hiciese paz con los hijos de Israel, salvo los
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