El miedo
El miedo es como la familia, que todo el mundo tiene una, pero aunque se parezcan, lo miedos son tan diferentes y tan personales, como pueden serlo todas las familias del mundo. Unos son tan simples como estar entre la gente, miedos con los que uno aprende a ir conviviendo.
Hay miedos hechos de inseguridades como el miedo a quedarnos atrás, miedo escénico, a no dar la talla, a querer y no ser querido, a la muerte, al mañana, al qué dirán, a quedarnos en blanco.
Hay otros miedos que van dejando huella en nuestra conciencia, como el sentirnos culpables de lo que les pase a los demás, y también el miedo a lo que no queremos sentir, a lo que no queremos mirar, a lo desconocido, a que alguien a quien queremos desaparezca en el momento menos pensado.
Nos da vértigo pensar en qué parte del camino estamos. Tener miedo es de humanos. En mi opinión, todas las personas han tenido ese sentimiento alguna vez en su vida. No me refiero al miedo de ir al dentista, a la oscuridad, a las cucarachas… Quiero decir, esa sensación de perder a seres queridos y pensar que no volverás a verlos nunca más, ese sentimiento de inseguridad que tenemos todas las personas desde que empezamos a razonar. Ver como hace unos años éramos totalmente diferentes a lo que somos ahora y como con el paso del tiempo vamos cambiando. Unos enfrentan el miedo, y a otros les paraliza. Creo que la clave es aprender a manejarlo, sin él no existiría la valentía de hacer algo. Pero también es una barrera invisible que no te deja avanzar, una sombra gigante que afecta a la vista.
María Reina de los Santos
Primero Bachillerato Adultos